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Lecciones que te convierten en un tiburón de ventas

Es increíble como en cuestión de días tuvimos que afrontar una nueva realidad. No hay razón para decir que la pandemia tiene algo de bueno, ya que ha significado la pérdida de miles de vidas, pero sí que hayamos sacado de ella cosas buenas. Nos está obligando a repensar nuestra vida, nuestras relaciones, las certezas del tiempo, lo que hacíamos y lo que nunca hicimos, pero quisimos, sin embargo está dejando grandes aprendizajes y no hablamos solo de trabajo, tecnología u oportunidades, sino de humildad, valor, entrega, lucha, pasión y sueños,

Pero aún aturdidos siempre podremos construir
un mundo mejor.

Esta vulnerabilidad y pérdida de control es la que seguramente nos ha replanteado nuestra posición dentro del planeta y nos está haciendo reflexionar sobre la sensibilidad de nuestros corazones dentro de nuestra existencia. Debemos empezar por entender que todos somos iguales, que las personas son seres maravillosos llenos de sorpresas, que hoy en día no hay fronteras, edad, raza o género. Qué todo pierde valor si no hay propósito sano, que debemos aprovechar el tiempo no solo en las operaciones del trabajo, sino en la construcción de relaciones y que por mucho que construyamos, también podemos destruir.

Esta situación no solo ha despertado una nueva forma de vivir, sino de trabajar, de vender y de hacer negocios, lo sorprendente es que el rechazo insulso al ser vendedor hoy se ha convertido en una de las actividades más valoradas y respetadas de la última década, porque sencillamente no es fácil ser vendedor.

Por mucho que avance la tecnología, la
digitalización en la comunicación y los procesos
de ventas, hay cosas que jamás dejarán de existir,
y es esta capacidad que tenemos para conectar,
transmitir y crear desde nuestra concepción
como seres humanos y desde ahí parte una
maravillosa cultura conocida como la cultura del
tiburón.

Durante años se tergiversó el concepto real de ser un tiburón, cuándo estos poseen las habilidades más sorprendentes del mundo marino y que hoy se han convertido en las principales competencias de ventas más demandas por todas las organizaciones en el mundo.

  1. Un tiburón en una pecera puede crecer hasta 8 centímetros, pero en el mar puede llegar a medir más de 8 pies, lo mismo sucede con nosotros, mientras te rodees de personas con sueños grandes, tus serás grande, mientras te rodees de personas con mentes y sueños pequeños, tu vida se mantendrá igual.
  2. Algunos países en situaciones de escasez y crisis, utilizan a los tiburones porque hacen que los peces se mantengan en movimiento y por ende frescos, estos han salvado la especie durante miles de años, lo mismo sucede con el mundo, los negocios y las personas.
  3. Estos animales increíbles no duermen y no se enferman, es decir tienen espíritu emprendedor, tienen tolerancia al fracaso, el rechazo y la negatividad.
  4. Aprenden a dominar el mar por muy grande que sea, es decir son perseverantes y determinados.
  5. Son sensibles a los campos eléctricos, es decir, son extremadamente intuitivos.
  6. Tienen gran precisión para navegar, es decir son estratégicos, visionarios y combinan muy bien las habilidades técnicas y personales.
  7. Son sumamente sigilosos y mantienen el ecosistema, es decir saben cómo, cuándo y dónde vender y son una fuente de conexión poderosa entre muchas personas.
  8. Cuentan con muchas formas de comunicación, es decir tienen claro que el éxito no depende solo de lo que vendan, sino de cómo lo vendan, y estas son solo algunas de ellas, sin embargo, así cómo estos animales tienen el coraje para enfrentarse a la inmensidad y complejidad del mar, un vendedor hoy en día tiene que tener el coraje suficiente para levantarse cada mañana y volver a empezar. Ese es el principio de un tiburón de ventas.

El hoy se ha vuelto un campo de batalla, el ayer un anhelo al que queremos retornar y el mañana un lugar más incierto que el universo. Quizá, la lucha no despega, pero aprender a actuar, sin pensarlo tanto, será lo más difícil que toca hacer hoy en la vida. No existe líder, emprendedor y/o vendedor de éxito que no haya sido capaz de caer, pero la principal cárcel que nos apremia es la mente. Vendemos para hacer mejor la vida de otras personas, un privilegio que solo algunos suelen comprender. El mejor producto de ventas, está en uno, no alrededor de uno y mientras más nos transformemos por dentro, más capaces de transformar otras vidas podremos.

No se podrá llegar a un final feliz, si no hay obstáculos que saltar y fracasos que enfrentar, y mientras más pasos cortos concibamos más cerca de lo que queremos estaremos, mientras más relaciones duraderas y de confianza construyamos más fácil será vender, mientras más canalizamos la energía y el tiempo en la creación de valor, a más personas llegaremos, mientras más nos preparemos a diario, más rica será la venta y mientras menos juzgas, envidias y críticas existan, un mejor mundo para nosotros y los demás, nacerá.

Conocer a las personas más allá de su labor profesional, no solo hará grandes clientes, sino grandes socios, y cuanto más lo hagas, más cerca estarás de ellos. Los tiburones no lloran ventas perdidas, aprenden de ellas, no se vencen por las bajas, la invierten, no cierran el día sin haber cumplido una misión, no se aprovechan de las situaciones, no sacan ventaja de los demás, no dan prioridades solo a algunas personas, no dejan que el miedo los domine, pero lo más importante es que jamás sienten vergüenza ni pierden el orgullo por ser vendedores.

Llevan la mirada en frente, el pecho en alto y el
corazón en la mano, dispuestos a entregárselo a
alguien más.

La audacia, el dinamismo y el optimismo también son cualidades que marcan la una ruta dentro de un océano sin señales y si bien es cierto estas lecciones no están escritas en las teorías de ventas, son la base para la construcción de resultados. Hoy hemos entendido una de las más grandes verdades de las ventas, y esta es, que aplica para todos. No importa tu profesión, actividad, trabajo, labor y de la misma forma, no importa si tienes un comercio, una tienda, un negocio digital, una empresa de servicios, estás empezando un emprendimiento u ofreciendo servicios profesionales como persona independiente, el fin de la venta para todos es igual.

Vender va más allá y trasciende los límites de los productos y servicios. Tiene que ver con la forma en cómo llegamos, cómo somos y sobre todo cómo aportamos al éxito de los demás. Un tiburón de ventas sabe que lo que recibe es producto de lo que da y provocar un cambio, una transformación en la vida de una pequeña persona u organización siempre será su mayor misión. Lecciones habrá miles, cualidades más y competencias interminables, pero la mejor lección que te convertirá en un tiburón de ventas es saber que perderás ventas, pero nunca las ganas para volver a dominar el mar inspirando a los demás a hacer lo mismo.

Atte,

El Tiburón Daniel

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